Discurso de nuestro Presidente en la entrega de las Medallas de Asturias

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Sr. Presidente del Principado,

autoridades, galardonados, señoras y señores,


Debo comenzar estas palabras, haciendo expresa la satisfacción de compartir este reconocimiento con quienes en diferentes campos, son representación de la mejor Asturias, y en cuyo nombre tengo el honor de agradecer la distinción que, con tanta satisfacción como estímulo para proseguir su tarea, hoy reciben. Ellos han sabido convertir el conocimiento, la tenacidad y el esfuerzo en resultados tangibles, y nos señalan claramente el camino a recorrer.

 

Una empresa como Asturfeito, que ha sido capaz de sobresalir no solo en un mercado ya muy competitivo y eficiente como es el metalmecánico asturiano, sino que también es un referente en los mercados exteriores en los que la mayor exigencia es seña de identidad.

 

La Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias, que a lo largo de 100 años ha impulsado de forma decidida y prestado soporte a decenas de miles de deportistas aficionados a los que ha procurado inculcar también valores como la importancia del equipo, la humildad en la victoria y las enseñanzas que siempre se obtienen de una derrota o fracaso si se ha hecho todo lo que estaba al alcance.

 

Lisardo Lombardía representa de forma admirable una parte muy viva de la cultura asturiana a la que ha sabido dar sentido y proyección a lo largo de muchos años, y sin cuyo generoso concurso, en modo alguno habría alcanzado el respeto y la difusión de la que goza hoy.

 

Si la educación es la base de lo que somos y de lo que queremos ser ¿Cómo no valorar el ingente trabajo de los profesores y padres, que con su decidida vocación plantan y hacen crecer la semilla del conocimiento en nuestros hijos? ¿Y cómo no hacerlo a quienes lo llevan a cabo en las condiciones en las que lo realizan la comunidad educativa de los Colegios Rurales Agrupados del Principado de Asturias?

 

Por todo ello, agradecer en su nombre la distinción que reciben, es un gran honor añadido al reconocimiento de que es objeto también hoy, la Corporación Masaveu.

 

Porque cuando en 1840, Pedro Masaveu Rovira partió desde su Castellar del Valles natal a Asturias, con la intención de embarcarse en un vapor a Cuba en busca de más y mejores oportunidades de vida, en modo alguno hubiera podido imaginar que 175 años después, la tierra Asturiana iba a reconocer el duro y arduo trabajo de la compañía por él fundada, con la máxima distinción que otorga.

 

Es por ello Sr. Presidente, que quisiera expresar la mayor gratitud, en nombre de los accionistas y del equipo de profesionales de excepción, que hace posible cada día esta realidad. Una realidad que va más allá de la dimensión empresarial, bajo la razón social de Corporación Masaveu.

 

Y lo hacemos desde la gratitud y emoción contenida, de quien sabe que recibe una extraordinaria distinción, de la que son acreedoras las miles de personas que, a lo largo de estos 175 años, han sumado su esfuerzo y buen hacer, a la tarea común de construir, sostener y ampliar un grupo empresarial sólido, prudente, diversificado, solvente y socialmente comprometido, con el entorno donde desarrolló su actividad.

 

Desde aquellos primeros años han sido muchas las empresas y sectores que han cambiado. La mayor parte a velocidad de vértigo. Y en nuestra Corporación, como es obligado en el mundo de la empresa, hemos asumido estos cambios e incluso nos hemos adelantado a ellos, implementando herramientas de desarrollo, innovación, gestión y creatividad. Pero al mismo tiempo hemos mantenido, y mantenemos, unos principios inmutables, que deseamos sean pilares de nuestra actividad en todos los campos. No responden a sofisticadas filosofías, ni descansan en sesudos análisis, sino que se basan en la ausencia de espíritu especulativo, con una vocación de permanencia, sostenibilidad, y con el mayor reconocimiento y confianza a las personas que a lo largo de toda esta cadena, hacen posible esta realidad. Y todo desde la aconsejable prudencia con la que estimamos, se ha de transitar de forma activa, por los ámbitos económicos y empresariales. Un carácter familiar con un arraigado sentido religioso y social, basado en el trabajo digno, en la discreción y el rechazo al dispendio, en el amor al arte y a la música como avales del progreso individual y social, y en la férrea voluntad de prevalecer como obra imperecedera, por respeto, lealtad y en agradecimiento a nuestros mayores, y a la gente que con su trabajo y esfuerzo lo han hecho posible.

 

Sobre estos principios, la Corporación Masaveu es hoy _si me permiten expresarlo así_ una vigorosa realidad que desde su sólido núcleo asturiano, opera en distintos sectores, en más de 50 países, emplea de forma directa a 1.688 personas y genera otros muchos puestos de trabajo en su entorno inmediato.

 

Desde el año 2005, nuestro grupo empresarial ha tenido que acometer un relevo generacional de ejecutivos, directivos, consejeros y accionistas, además de realizar una profunda reestructuración societaria, a fin de conseguir la modernización y eficiencia de la compañía para afrontar, como tantos otros grupos empresariales, los efectos de una dura crisis cuyas consecuencias aún perduran en buena medida y -para que se hagan una idea-en alguna de nuestras principales actividades, la cifra de negocio se equiparó a las vividas en los años 60 del pasado siglo. Afortunadamente la prudente política de contención con que actuamos, la diligencia de nuestros trabajadores, así como la firme decisión de diversificación emprendida _tanto sectorial como geográfica_ nos ha permitido, no sin muchos esfuerzos, mantener el nivel de empleo alcanzado y las prestaciones que al mismo se asocian. A día de hoy, aunque de forma tímida es cierto, ya podemos afirmar que estamos generando nuevos puestos de trabajo, con los que contribuir a mitigar la lacerante lacra del desempleo que tanto nos preocupa a todos.

 

Nuestro pasado es indisociable del de Asturias, así como nuestra realidad actual. Nuestro futuro, para el que trabajamos sin desmayo, queremos que continúe asentado con toda firmeza en una tierra que acogió con generosidad a nuestros mayores y que nos ha acompañado a lo largo de estas décadas. Para ello, en un mundo globalizado de forma irreversible, es necesario abrirse a todos los mercados, a otras ideas, a otras formas de producir y comercializar.

 

Pedro Masaveu Rovira, y quienes fueron llamados a sucederle, fueron un ejemplo de ese espíritu emprendedor tan necesario para crear riqueza, empleo y bienestar.

 

Porque la actividad empresarial carecería de sentido si olvidara que su principal destinatario es la persona, principio básico que en nuestra Casa hemos tenido siempre presente. Y no sólo de quienes forman parte directa de la misma, sino también de quienes en su entorno, son susceptibles de beneficiarse de las muchas iniciativas de carácter formativo, cultural o asistencial que a través de la Fundación Masaveu, Fundación María Cristina Masaveu Peterson y Fundación San Ignacio de Loyola, se llevan a cabo para contribuir a la formación integral de las personas y la consecución de una sociedad más abierta, justa, y equilibrada.

 

Sr. Presidente, la medalla, que con tanta generosidad nos ha concedido el Consejo de Gobierno que preside, nos llena de orgullo pero también nos obliga.

 

Un orgullo que no se traducirá en vanidad, pues _como señalé al principio_ sus destinatarios son las miles de personas que a lo largo de tantos años han dado, y dan, lo mejor de sí mismos en aras de un proyecto compartido.

 

Y una obligación con la sociedad que nos distingue, y que se acrecienta desde nuestra sólida convicción de buscar siempre la mayor colaboración entre los ámbitos públicos y privados en todo aquello que redunde en mejores prestaciones y servicios para los ciudadanos. Objetivo éste que, con toda seguridad, es plenamente compartido.

 

Nuestra raíz asturiana es firme y profunda, y la cuidamos sin olvidar la realidad de la economía global. Nuestra intención es ahondar en ella siempre que las circunstancias lo permitan y sabemos que para ello podemos contar con la mejor disposición de la administración que preside.

 

Y no puedo finalizar estas palabras, sin expresar de nuevo la satisfacción de compartir este sentido reconocimiento con quienes son representación de la mejor Asturias, Asturfeito, Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias, Lisardo Lombardía y la comunidad educativa de los Colegios Rurales Agrupados del Principado de Asturias, a cuyo esfuerzo por mejorar nuestra tierra, me sumo de todo corazón en esta señalada fecha, víspera del Día de Asturias y de Nuestra Señora de Covadonga.

 

Sr. Presidente, autoridades, señoras y señores, la mayor gratitud en nombre de la Corporación Masaveu y nuestra más sincera felicitación al resto de los galardonados.

 

 

Fernando Masaveu

Presidente Corporación Masaveu

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