El neumático fuera de uso como combustible alternativo en Cementos Tudela Veguín

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Desde que en 2009 se permitiera su utilización, se han valorizado en torno a 190.000 toneladas de este material.

A raíz del reciente y devastador incendio del vertedero ilegal de neumáticos en la localidad toledana de Seseña, no han sido pocas las noticias publicadas en los medios de comunicación sobre los usos alternativos de los neumáticos y nuevos modelos en su gestión, una vez finalizada la vida útil de los mismos.

En este sentido, profundizamos sobre este asunto con el responsable de Medio Ambiente de Masaveu Industria, D. Fernando Tresguerres, que explica la valorización de neumáticos llevada a cabo en nuestras fábricas de Aboño y La Robla, asegurando  en primer término que “el empleo de neumáticos fuera de uso (NFU) troceados como combustible alternativo en hornos de fabricación de clínker es una actividad absolutamente madura y plenamente contrastada, pues se tiene la experiencia de los países ambientalmente más avanzados, como son los nórdicos, los centroeuropeos, EEUU o Japón, de casi cinco décadas empleándolos en sus hornos con total garantía”.  

 

Durante estas décadas de experiencia en esos países ambientalmente tan exigentes, se ha recabado ingente información, de tal forma que son numerosos los informes y estudios científicos y técnicos que avalan esta práctica: a día de hoy, y solo en la Unión Europea, se emplean anualmente más de un millón de toneladas de NFU troceado como combustible alternativo en los hornos de fabricación de clínker, lo que supone dar una gestión ambiental eficaz y segura, cada año, a unos 10 vertederos como el de Seseña, de triste actualidad estos días.

 

El NFU es un combustible alternativo que presenta buenas cualidades, entre las que cabe destacar su elevado poder calorífico (superior al de una hulla convencional y próximo al del coque de petróleo), la ausencia de elementos halógenos que puedan interferir en el proceso de producción (problema habitual en determinadas corrientes de combustibles alternativos, plásticos principalmente), así como su contenido en hierro (20% en peso del NFU, aproximadamente), que permite reducir la dosificación que, de este mineral, se efectúa con las materias primas que componen el crudo. Por otra parte, el NFU tiene una componente parcial de biomasa, lo que permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero computadas durante su combustión.

 

Las Autorizaciones Ambientales Integradas concedidas en el año 2008 permitieron el empleo de combustibles alternativos en las fábricas de Aboño y La Robla, entre los que se encontraban los NFU. Tras publicarse estas autorizaciones, se acometieron las obras para las nuevas instalaciones de almacenamiento, dosificación y alimentación de este tipo de combustibles en ambas fábricas, de tal forma que en agosto de 2009 se inició la valorización energética de NFU troceados en la fábrica de La Robla, y en diciembre del mismo año en Aboño.

 

Los NFU que se valorizan en ambas instalaciones proceden principalmente de gestores de residuos de Castilla y León y Asturias, aunque también se reciben o se han recibido ocasionalmente de otras Comunidades Autónomas, como Castilla la Mancha, Galicia o Navarra. En sus instalaciones, estos gestores reciben los NFU enteros, y los trituran hasta la granulometría de uso en nuestras instalaciones, que debe ser inferior a 100 mm.

 

En ocasiones, estos gestores también trocean NFU para valorización material hasta alcanzar un tamaño de pocos milímetros, proceso en el cual se separa el textil que forma parte del neumático. Este textil separado también es enviado a la fábrica de La Robla para su valorización energética.

 

Desde se comenzó con el empleo de NFU como combustible alternativo en el año 2009, y hasta el año 2015, en las fábricas de CTV se han valorizado energéticamente casi 190.000 toneladas de NFU triturado, que, vertidos en un espesor de 2 metros de altura, hubiesen ocupado una superficie equivalente a más de 40 campos de fútbol.

El uso de estas toneladas de NFU como combustible ha evitado la emisión de más de 180.000 toneladas de gases de efecto invernadero durante esos años, lo que es equivalente a la emisión de 100.000 coches durante un año.

Todos los controles ambientales efectuados durante el uso de NFU como combustible alternativo han sido extremadamente favorables, de tal forma que los valores medidos no solo han cumplido con los valores límite de emisión establecidos en las Autorizaciones Ambientales integradas, sino que se han quedado en valores muy por debajo de los mismos, por debajo del 15% de dicho valor límite para todos los contaminantes, como valor medio.

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